26
de junio
SAN
JOSEMARÍA ESCRIVÁ
Presbítero
y Fundador
Fiesta
Antífona
de entrada
Dabo vobis pastóres iuxta cor meum,
et pascent vos sciéntia et
doctrina
Os
daré pastores conforme a mi corazón, que os apacienten con ciencia y
experiencia
En
el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
-
Amén.
El
Señor esté con vosotros.
O
bien:
La
gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del
Espíritu Santo estén con todos vosotros.
-
Y con tu espíritu.
Si
se está en Tiempo Pascual:
El
Dios de la vida, que ha resucitado a Jesucristo, rompiendo las ataduras de la
muerte, esté con todos vosotros.
-
Y con tu espíritu.
Tras
un breve silencio, todos reconocen sus pecados con la oración:
Yo
confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros hermanos, que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios nuestro Señor.
Dios
todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna:
-
Amén.
Señor
ten piedad.
-
Señor ten piedad.
Cristo
ten piedad.
-
Cristo ten piedad.
Señor
ten piedad.
-
Señor ten piedad.
O
bien:
Tú
que has enviado a sanar los corazones afligidos:
Señor
ten piedad.
-
Señor ten piedad.
Tú
que has venido a llamar a los pecadores:
Cristo
ten piedad.
-
Cristo ten piedad.
Tú
que estás sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros:
Señor
ten piedad.
-
Señor ten piedad.
Gloria
[saltar]
Gloria
a Dios en el cielo,
y en la
tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por
tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos,
te
adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor
Dios, Rey celestial,
Dios
Padre todopoderoso.
Señor,
Hijo único, Jesucristo.
Señor
Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que
quitas el pecado del mundo,
ten
piedad de nosotros;
tú que
quitas el pecado del mundo,
atiende
nuestra súplica;
tú que
estás sentado a la derecha del Padre,
ten
piedad de nosotros;
porque
sólo tú eres Santo,
sólo tú
Señor,
sólo tú
Altísimo Jesucristo,
con el
Espíritu Santo
en la
gloria de Dios Padre. Amén.
Oración
colecta
Señor
y Dios nuestro, que elegiste a San Josemaría, presbítero, para anunciar en
-
Amén.
Ir
a lecturas en tiempo pascual
Primera
lectura
Libro
del Génesis (2.4 b-9.15)
Cuando
el Señor hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba
hierba en el campo, porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la
tierra, no había hombre que cultivase el campo. Sólo un manantial salía del
suelo y regaba la superficie del campo. Entonces el Señor Dios modeló al hombre
de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se
convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y
colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo
toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además el árbol de la
vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y del mal. El
Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo
cultivara.
Salmo
responsorial (Sal 126, 1.2)
R./Dóminus
aedificet nobis domun et custídiat civitátem.
R/.
El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Si
el Señor no construye la casa,
En
vano trabajan los albañiles;
Si
el Señor no guarda la ciudad,
En
vano vigilan los centinelas. R./
R./Dóminus aedificet nobis domun et custídiat civitátem.
R/.
El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Es
inútil que madruguéis,
Que
veléis hasta muy tarde,
Que
comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios
lo da a sus amigos mientras duermen! R./
R./Dóminus aedificet nobis domun et custídiat civitátem.
R/.
El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
[Ir
segunda lectura]
Lecturas
en tiempo pascual:
Lectura
del Apocalipsis (19, 1-5-9a)
Yo,
Juan, oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía:
Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Y salió una
voz del trono que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos y los que le
teméis, pequeños y grandes. Y oí como el ruido de muchedumbre inmensa y como el
ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: Aleluya.
Porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios todopoderoso. Con
alegría y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y
su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante
de blancura; el lino son las buenas acciones de los santos. Luego me dice:
Escribe: Dichosos los invitados al banquee de bodas del Cordero.
Salmo
responsorial (Sal 102, 1-2.3-4.8-9.13-14.17-18a)
R./
Aleluya
R./ Bénedic, ánima mea, Dómino
R./
Bendice, alma mía, al Señor
R./
Aleluya
Bendice,
alma mía, al Señor
Y
todo mi ser a su santo nombre.
Bendice,
alma mía, al Señor
Y
no olvides sus beneficios
R./ Bénedic, ánima mea, Dómino
R./
Bendice, alma mía, al Señor
El
perdona todas tus culpa
Y
cura todas tus enfermedades;
Él
rescata tu vida de la fosa
Y
te colma de gracia y de ternura
R./ Bénedic, ánima mea, Dómino
R./
Bendice, alma mía, al Señor
El
Señor es compasivo y misericordioso,
Lento
a la ira y rico en clemencia;
No
está siempre acusando
Ni
guarda rencor perpétuo.
R./ Bénedic, ánima mea, Dómino
R./
Bendice, alma mía, al Señor
Como
un padre siente ternura por sus hijos,
Siente
el Señor ternura por sus fieles;
Porque
él conoce nuestra masa
Se
acuerda de que somos de barro
R./ Bénedic, ánima mea, Dómino
R./
Bendice, alma mía, al Señor
Pero
la misericordia del Señor dura siempre,
Su
justicia pasa de hijos a nietos,
Para
los que guardan la alianza
R./ Bénedic, ánima mea, Dómino
R./
Bendice, alma mía, al Señor
Segunda
lectura
Lectura
de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos
Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos
pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del
Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. A los que aman a
Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio.
A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que
él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a
los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.
Aleluya
V./ Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fieri piscatóres hóminum.
V./
Venid conmigo, dice el Señor, y os haré pescadores de hombres
Evangelio
Lectura
del santo Evangelio según san Lucas.
En
aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír
Credo
[saltar]
Creo
en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador
del cielo y de la tierra,
de todo
lo visible y lo invisible.
Creo
en un solo Señor Jesucristo,
Hijo
único de Dios,
nacido
del Padre antes de todos los siglos:
Dios
de Dios, Luz de Luz,
Dios
verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la
misma naturaleza del Padre,
por
quien todo fue hecho;
que por
nosotros los hombres,
y por
nuestra salvación bajó del cielo,
Se
inclina levemente la cabeza en señal de respeto.
y por
obra del Espíritu Santo
se
encarnó de María,
Se
finaliza la inclinación de la cabeza.
y por
nuestra causa fue crucificado en tiempos
de Poncio Pilato:
padeció
y fue sepultado
y
resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió
al cielo y está sentado a la derecha del Padre;
y de
nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su
reino no tendrá fin.
Creo
en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que
procede del Padre y del Hijo,
que con
el Padre y el Hijo
recibe
una misma adoración y gloria,
y que
habló por los profetas.
Creo
en
Confieso
que hay un solo Bautismo
para el
perdón de los pecados.
Espero
la resurrección de los muertos
y la
vida del mundo futuro. Amén.
Oración
de los fieles
Liturgia
Eucarística
Bendito
seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo
del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será
para nosotros pan de vida.
-
Bendito seas, por siempre, Señor.
Bendito
seas, Señor, Dios del Universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo
del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será
para nosotros bebida de salvación.
-
Bendito seas, por siempre, Señor.
El
sacerdote, inclinado, dice en secreto:
Acepta,
Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy
nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.
Mientras
el sacerdote se lava las manos, dice en secreto:
Lava
del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.
El
celebrante se va al centro del altar y, de cara al pueblo, dice:
Orad,
hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro, sea agradable a Dios, Padre
todopoderoso.
El
pueblo responde:
-
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su
nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Oración
sobre la ofrendas
Recibe,
Padre santo, estos dones, que te ofrecemos en la conmemoración de san
Josemaría; concédenos que, por esta renovación sacramental del sacrificio de la
cruz, sean santificadas todas nuestras obras. Por Jesucristo nuestro Señor.
El
Señor esté con vosotros.
-
Y con tu espíritu.
Levantemos
el corazón
-
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
-
Es justo y necesario.
Prefacio
de Pastores:
Prefacio
Los
santos pastores siguen presentes en
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Porque
permites que tu Iglesia se alegre hoy con la festividad de San Josemaría para
animarnos con el ejemplo de su vida, instruirnos con su palabra y protegernos
con su intercesión.
Por
eso,
con los
ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
-
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios
del Universo.
Llenos
están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna
en el cielo.
Bendito
el que viene en nombre del Señor.
Hosanna
en el cielo.
Plegaria
eucarística
Plegaria
Eucarística I
Plegaria
Eucarística II
Plegaria
Eucarística III
Plegaria
Eucarística IV
Plegaria
Eucarística I
Padre
misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que aceptes y bendigas estos † dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,
ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le conceda la paz, la
protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu
servidor el Papa N, con nuestro Obispo N. y todos los demás obispos que, fieles
a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.
Acuérdate,
Señor, de tus hijos (aquí se puede hacer un memento por los vivos) y de todos
los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos
mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y
verdadero.
Reunidos
en comunión con toda
Acepta,
Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos
entre tus elegidos. [Por Cristo nuestro Señor. Amén.]
Bendice
y santifica, oh Padre, esta ofrenda, haciéndola
perfecta, espiritual y digna de ti, de manera que sea para nosotros Cuerpo y
Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
El
cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y,
elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando
gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
"TOMAD
Y COMED TODOS DE éL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERá
ENTREGADO POR VOSOTROS".
Del
mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y
venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos,
diciendo:
"TOMAD
Y BEBED TODOS DE éL, PORQUE éSTE ES EL CáLIZ DE MI
SANGRE, SANGRE DE
Este
es el sacramento de nuestra fe.
-Anunciamos
tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Por
eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este
memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su
santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los
cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad de los mismos bienes que nos
has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de
eterna salvación.
Mira
con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo
Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de
tu sumo sacerdote Melquisedec.
Te
pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu
presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y
Acuérdate
también, Señor, de nuestros hermanos difuntos que nos han precedido con el
signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. (Aquí se puede hacer un memento
por los difuntos) A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles
el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. [Por Cristo, nuestro Señor. Amén]
Y
a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita
misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan
el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, [Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia] y de todos los
santos; y acéptanos en su compañía no por nuestros méritos, sino conforme a tu
bondad.
Por
Cristo, Señor, nuestro, por quien sigues creando todos los bienes, los
santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
Por
Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
-
Amén.
[Comunión]
Plegaria
Eucarística II
Santo
eres en verdad Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para
nosotros Cuerpo y † Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. El cual, cuando iba a
ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias,
lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:
"TOMAD
Y COMED TODOS DE éL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERá
ENTREGADO POR VOSOTROS".
Del
mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo pasó
a sus discípulos, diciendo:
"TOMAD
Y BEBED TODOS DE éL, PORQUE éSTE ES EL CáLIZ DE MI
SANGRE DE
Este
es el sacramento de nuestra fe.
-
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así,
pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu
Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te
pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos
participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate,
Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa Juan Pablo,
nuestros obispos y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su
perfección por la caridad.
Acuérdate
también de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección,
y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz
de tu rostro.
Ten
misericordia de todos nosotros, y así, con María,
Por
Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
-
Amén.
[Comunión]
Plegaria
Eucarística III
Santo
eres, en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por
Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida
y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu
honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.
Por
eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu estos dones que
hemos separado para ti, de manera que sean Cuerpo y † Sangre de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó a celebrar estos misterios.
Porque
él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te
bendijo lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
"TOMAD
Y COMED TODOS DE éL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERá
ENTREGADO POR VOSOTROS".
Del
mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo pasó
a sus discípulos, diciendo:
"TOMAD
Y BEBED TODOS DE éL, PORQUE éSTE ES EL CáLIZ DE MI
SANGRE, SANGRE DE
Este
es el sacramento de nuestra fe.
-
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Así,
pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida
gloriosa, te ofrecemos en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige
tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la víctima por
cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el
Cuerpo y
Que
él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto
con tus elegidos: con María,
Te
pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación
al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en
la tierra; a tu servidor, el Papa Juan Pablo, a nuestros obispos, a los
presbíteros y diáconos y a todo el pueblo redimido por ti.
Atiende
los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia. Reúne
en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el
mundo.
†
A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu
reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria,
por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.
Por
Cristo, con él y en él, a ti,Dios
Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
-
Amén.
[Comunión]
Plegaria
Eucarística IV
Te
alabamos, Padre santo, porque eres grande y porque hiciste todas las cosas con
sabiduría y amor. A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo
entero, para que, sirviéndote solo a ti, su Creador, dominara todo lo creado. Y
cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la
muerte, sino que, compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre
el que te busca.
Reiteraste,
además tu alianza a los hombres; por los profetas los fuiste llevando con la
esperanza de la salvación. Y tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al
cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único
Hijo. El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo, nació de María,
Para
cumplir tus designios, él mismo se entregó a la muerte, y, resucitando,
destruyó la muerte y nos dio nueva vida. Y porque no vivamos ya para nosotros
mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, al
Espíritu Santo como primicia para los creyentes, a fin de santificar todas las
cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.
Por
eso, Padre, te rogamos que este mismo Espíritu santifique estas ofrendas, para
que sean Cuerpo y † Sangre de Jesucristo, nuestro Señor, y así aclamemos el
gran misterio que nos dejó como alianza eterna.
Porque
él mismo, llegada la hora en que había de ser glorificado por ti, Padre Santo,
habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Y, mientras cenaba con sus discípulos, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo
dio, diciendo:
"TOMAD
Y COMED TODOS DE éL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERá
ENTREGADO POR VOSOTROS".
Del
mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz y, dándote gracias de nuevo, lo pasó
a sus discípulos, diciendo:
"TOMAD
Y BEBED TODOS DE éL, PORQUE ESTE ES EL CáLIZ DE MI
SANGRE, SANGRE DE
Este
es el sacramento de nuestra fe.
-
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
Por
eso, Padre, al celebrar ahora el memorial de nuestra redención, recordamos la
muerte de Cristo y su descenso al lugar de los muertos, proclamamos su
resurrección y ascensión a tu derecha; y mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos su Cuerpo y su Sangre, sacrifico agradable a ti y salvación para
todo el mundo.
Dirige
tu mirada sobre esta Víctima que tú mismo has preparado a tu Iglesia, y concede
a cuantos compartimos este pan y este cáliz, que, congregados en un solo cuerpo
por el Espíritu Santo, seamos en Cristo víctima viva para alabanza de tu
gloria.
Y
ahora, Señor, acuérdate de todos aquellos por quienes te ofrecemos este
sacrificio: de tu servidor el Papa Juan Pablo, de nuestros obispos, de los
presbíteros y diáconos, de los oferentes y de los aquí reunidos, de todo tu
pueblo santo y de aquellos que te buscan con sincero corazón.
Acuérdate
también de los que murieron en la paz de Cristo y de todos los difuntos, cuya
fe sólo tu conociste. Padre de bondad, que todos tus
hijos nos reunamos en la heredad de tu reino, con María,
Por
Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
-
Amén.
Rito
de Comunión
Fieles
a la recomendación del Salvador
y
siguiendo su divina enseñanza,
nos
atrevemos a decir:
O
bien:
Llenos
de alegría por ser hijos de Dios,
digamos
confiadamente
la
oración que Cristo nos enseñó:
-
Padre nuestro que estás en el cielo
santificado sea tu Nombre;
venga a
nosotros tu reino;
hágase
tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos
hoy nuestro pan de cada día;
perdona
nuestras ofensas,
como
también nosotros perdonamos
a los
que nos ofenden;
no nos
dejes caer en la tentación,
y
líbranos del mal.
El
sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo:
Líbranos
de todos los males, Señor
y
concédenos la paz en nuestros días,
para
que ayudados por tu misericordia,
vivamos
siempre libres de pecado
y
protegidos de toda perturbación,
mientras
esperamos la gloriosa venida
de
nuestro Salvador Jesucristo.
El
pueblo concluye la oración aclamando:
-
Tuyo es el reino,
tuyo el
poder y la gloria,
por
siempre, Señor.
El
sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor
Jesucristo,
que
dijiste a tus apóstoles:
'La
paz os dejo, mi paz os doy',
no
tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la
fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra,
concédele
la paz y la unidad.
Tú
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
El
pueblo responde:
-
Amén.
El
sacerdote, extendiendo y juntando las manos, añade:
La
paz del Señor esté siempre con vosotros.
El
pueblo responde:
-
Y con tu espítiru.
Luego,
si se estima oportuno, el diácono o el sacerdote añaden:
Daos
fraternalmente la paz.
Y
todos, según la costumbre del lugar se dan la paz.
El
sacerdote deja caer en el cáliz una parte del pan consagrado, diciendo en
secreto:
El
Cuerpo y
Mientras
tanto se canta o se recita:
-
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
-
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
-
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
El
sacerdote reza la oración para la comunión.
Señor
Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre no sea para mí un motivo de
juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de
alma y cuerpo y como remedio saludable.
El
sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado, lo eleva y lo muestra al
pueblo, diciendo:
Este
es el Cordero de Dios,
que
quita el pecado del mundo.
Dichosos
los invitados a la cena del Señor.
Y,
juntamente con el pueblo, añade:
-
Señor, no soy digno de que entres en mi casa,
pero
una palabra tuya bastará para sanarme.
Antífona
de comunión
Filius hóminis non venit ministrári, sed ministráre, et dare ániman suma redemtiónem pro multis.
El
Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida
en rescate por muchos.
Oración
después de la comunión
Concédenos,
Señor, que este sacramento que hemos recibido en la conmemoración de san
Josemaría fortalezca en nosotros el espíritu de hijos adoptivos, y que,
cumpliendo tu voluntad en todo, recorramos con alegría el camino de nuestra
vocación. Por Jesucristo nuestro Señor.
El
Señor esté con vosotros.
El
pueblo responde:
-
Y con tu espíritu.
La
bendición de Dios todopoderoso,
Padre,
Hijo y Espítiru Santo,
descienda
sobre vosotros.
-
Amén.
Podéis
ir en paz.
-
Demos gracias a Dios.
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